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Disfruta de una Navidad «sin remordimientos»
Muchos padres luchan contra los sentimientos culpabilidad, sintiéndose inadecuados o como si siempre estuvieran fallando, pero este remordimiento puede robar el gozo que Dios quiere para las familias. Al entregar estos sentimientos a Dios y elegir criar a los hijos con gracia, haciendo lo mejor que pueden y confiando en Él, los padres pueden criar a sus hijos con confianza y disfrutar verdaderamente de las bendiciones que han recibido.
Culpabilidad. La mención de esta palabra puede generar una gran cantidad de emociones incluso en el alma más pura. Los sentimientos de culpa se definen como «una emoción compleja que experimentamos cuando creemos que hemos hecho algo malo, transgredimos una norma moral (personal o social) o hemos causado daño a alguien»i. Por otra parte, el remordimiento por definición significa «Pesar interno que queda después de ejecutar una mala acción»ii.
Me atrevería a decir que no hay ningún padre vivo hoy en día que no haya sentido alguna vez una sensación de insuficiencia en su trayectoria como progenitor. Al fin y al cabo, solo hay un Padre perfecto, lo que significa que todos fallamos en algún momento de nuestra labor como padres.
Creo firmemente que el arma número uno del enemigo contra los padres es el sentimiento de culpabilidad. El salmista nos dice que los hijos son un REGALO del Señor, son una RECOMPENSA de Él. También nos dice que somos BENDECIDOS cuando nuestro carcaj está lleno.
Dado que los hijos son una bendición, un regalo, una recompensa, es fácil entender por qué el enemigo los convierte en su objetivo. Lo último que él desea es que nos sintamos recompensados y bendecidos. Más bien, su deseo es vernos frustrados, enfadados, ansiosos, nerviosos, dudando de cada decisión que tomamos, cansados, estresados, agotados y desgastados. Por desgracia, para muchos padres, su deseo se está cumpliendo.
Yo fui ese tipo de madre durante los primeros diez años de mi trayectoria como madre. Mi esposo y yo nos conocimos un poco tarde, por lo que tuve mi primer hijo a los 30 años. ¡Estábamos encantados! Ambos tuvimos la bendición de tener madres queridas y piadosas... tan diferentes como el día y la noche, pero cada una de ellas amaba a su familia y a su Salvador con una pasión feroz.
Cuando mi primer hijo vino al mundo, apareció junto con él un tipo de sentimiento de culpa que nunca antes había experimentado.
«¿Trabajo demasiado tiempo?»
«¿Le he dado de comer lo que debía?»
«¿Duerme lo suficiente?»
«¿Duerme demasiado?»
«¿Debería haberle dejado ver ese video?»
«¿Debería permitirle ver la televisión?».
Y así sucesivamente, hasta que me encontré en un círculo vicioso.
Entran en escena las abuelas... Por muy piadosas y entrañables que fueran, el enemigo tomó sus palabras y sus consejos piadosos y los tergiversó en mi mente. Durante los siguientes diez años, y con el nacimiento de tres bebés más, creí sinceramente que no haría más que arruinar la vida de mis hijos.
Entonces sucedió algo... Experimenté una situación llena de sentimientos de culpa que me hizo postrarme ante Dios. Clamé a Él y le dije exactamente estas palabras: «¡No puedo hacerlo! No puedo criar hijos piadosos, sanos, felices, equilibrados y bien educados. Jamás entenderé por qué me elegiste para ser su madre. No puedo hacerlo bien».
¿Su respuesta? «Bien, ahora podemos avanzar. Nunca te pedí que criaras a tus hijos bajo la “ley” de la culpa y la vergüenza. Te he llamado a criarlos en la gracia. Cuando los crías en la gracia, haces lo mejor que puedes y CONFÍAS en mí para que Yo haga lo que tú no puedes hacer».
Parece muy sencillo, ¿verdad?
Había tomado Su regalo, Su recompensa, Su bendición y lo había convertido en algo que nunca debió ser... casi como un ídolo (eso es tema para otro blog).
Cuando me levanté de esa reunión de oración personal, era una persona nueva. Empecé a criar a mis hijos con gracia, lo que significa que hice lo que creí mejor, sin cuestionar cada una de mis decisiones, y luego confié en que Dios haría su parte. Incluso si cometía errores
(de los cuales cometí alrededor de un millón o dos), sabía que Él era lo suficientemente fiel y misericordioso como para enmendarlos por mí. ¡Empecé a disfrutar realmente de la crianza de mis hijos!
Hoy en día, tengo cuatro hijos que desempeñan funciones vocacionales o voluntarias en sus iglesias y, lo que es más importante, todos ellos aman y siguen a Jesús.
Incluyo esto para ASEGURARLES que, si se apoyan en la gracia de Dios y se conceden gracia a sí mismos como madres o padres, harán un mejor trabajo criando a los hijos con los que Dios les ha bendecido Y el camino de la crianza será mucho más satisfactorio.
Padres, por favor, no dejen que los sentimientos de culpa les roben el GOZO que Dios quiso darles cuando los bendijo y los recompensó con sus hijos.
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Bio
Cary y Leann Rosenbaum llevan casados 30 años. Cary es el pastor principal de la Iglesia Bethel Assembly of God en Jacksonville, Arkansas. Fueron pastores de niños durante diez años y llevan 20 años como pastores principales. Leann ha sido docente en escuelas públicas y ahora, junto con Cary, dirige un ministerio en 13 escuelas públicas del centro de Arkansas, donde enseña relaciones saludables a más de 3000 estudiantes cada año escolar. Sus cuatro hijos también participan muy activamente en el ministerio, y se espera que su primer nieto nazca en mayo de 2026.
i “Sentimiento de culpa: qué es, síntomas y cómo gestionarlo.” Unobravo. 13 noviembre 2025. https://www.unobravo.com/es/blog/sentimiento-de-culpa (consultado el 10 de diciembre de 2025). ii Vox: Diccionario general ilustrado de la lengua española (Barcelona: Biblograf, 1994), 948, Internet Archive, https://archive.org/details/voxdiccionarioge0006unse/page/948/mode/2up?q=remordimiento (consultado el 10 de diciembre de 2025).