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Cuando tu joven adulto está en triaje1 espiritual

Criar a adultos jóvenes puede parecer una tarea constante, ya que ponen a prueba los límites, toman decisiones independientes y, a veces, se alejan de la fe que has transmitido. Sin embargo, en medio del caos, tu gracia constante, tus conversaciones abiertas y tu fe auténtica crean un espacio para que Dios siga obrando en sus corazones. No puedes resolver todas las crisis, pero puedes ser una presencia amorosa que les recuerde que siempre hay un camino de regreso a Jesús.

Si ahora mismo estás criando a un joven adulto, ya sabes que la descripción del trabajo ha cambiado. Si eres como yo, puede que no siempre estés gestionando el desarrollo espiritual como una estrategia de discipulado bien planificada. Puede que sientas que estás curando heridas en tiempo real. Los jóvenes adultos están explorando límites, tomando decisiones por sí mismos y desafiando la santidad y el estándar comunitario que les has impuesto. ¡Puede ponerse feo!

Quizá tu hijo joven llega borracho una noche. Quizá estén experimentando con drogas recreativas. Quizá están solteros, con un embarazo entre manos y está surgiendo un patrón de malas decisiones. Quizá se han alejado tanto de la fe que no estás seguro de que aún puedan oírte. ¡Es triaje! ¡Y es agotador!

Pero incluso en la crisis, Dios no se ha desconectado de ellos, ni de ti. Aquí tienes algunas maneras prácticas de encontrar a tu joven adulto justo donde está y, sin dejar de guiarlo suavemente hacia Jesús, sin alejarlo aún más.

1. Empieza con gracia, no con sorpresa
Este es el milagro del evangelio, no es una oferta que recibes una sola vez. Ya saben que han fayado. Pueden sentir la desaprobación en el ambiente antes de que alguien diga una palabra. Así que respira hondo y empieza con: «Te amo. Estoy aquí para ayudarte». Eso no significa que estés de acuerdo con cada decisión. Lo entienden. Pero la gracia abre puertas, la vergüenza no.

2. Mantén la conversación abierta y segura
En lugar de dar lecciones, sé curioso. Haz preguntas que demuestren que realmente quieres entender, no controlar: «¿Qué está pasando? ¿Cómo estás realmente? ¿Qué es lo que te está causando ansiedad? ¿Qué te emociona o qué deseas con ganas?» Cuando los jóvenes se sienten seguros, hablan. Cuando hablan, Dios tiene espacio para moverse.

3. Vive tu fe delante de ellos
No tienes que predicar un sermón. Solo deja que te vean orar honestamente, escudriñar las Escrituras y confiar en Jesús en tus propios problemas. La autenticidad es magnética. Tu autenticidad se convierte en un faro mientras su mente y alma buscan estabilidad.

No puedes arreglar todas las crisis, pero puedes ser la presencia constante y llena de gracia que les recuerda que Dios los sigue llamando y que aún pueden responder.

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1 Diccionario RAE: Clasificación de los pacientes según el tipo y gravedad de su dolencia o lesión, para establecer el orden y el lugar en que deben ser atendidos.