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La crianza de los hijos a través de la ansiedad, la depresión y la preocupación

La ansiedad, la depresión y la preocupación son problemas comunes entre los padres, pero las Sagradas Escrituras nos recuerdan que buscar ayuda aporta seguridad y esperanza. Dios diseñó estas emociones como señales de alerta, pero, cuando persisten, la oración, la verdad bíblica y el asesoramiento cristiano pueden ayudar a los padres a pasar del pánico a la paz. Al combinar la entrega a través de la oración con el apoyo y la visión de la terapia, los padres pueden alcanzar la plenitud emocional y espiritual que fortalecerá sus vidas y las de sus familias.

Anxiety, depression, and worry are common struggles to many adults, and this is not an exception for those who are parents. While many try to “make it through” these emotional storms, Proverbs 11:14 offers a different perspective. It says, “In the multitude of counselors, there is safety.”

Para los padres, la terapia cristiana puede ser un faro en medio de las tormentas de la vida, uno que ofrece verdad, gracia y la esperanza sanadora de Jesús.

Comprendiendo la tormenta

La preocupación y el miedo son cosas que nuestro cerebro utiliza para alertarnos del peligro. Dios diseñó estas alarmas internas como un sistema de supervivencia, pero la activación prolongada de este sistema puede provocar ansiedad crónica y depresión.

When we experience anxiety, we are experiencing persistent worry, and when we experience depression, we are experiencing ongoing sadness. God provides two helpful verses in Scripture that we can reflect on when we are experiencing these storms. For anxiety, we can reflect on Matthew 6:34 which says, “Therefore, do not worry about tomorrow, for tomorrow will worry about itself.” And when we experience depression, we can reflect on Psalm 34:18 which says, “The Lord is close to the brokenhearted and saves those who are crushed in spirit.”

Aunque hay momentos de preocupación y tristeza agudas o a corto plazo, si notas síntomas que duran más de dos semanas, es momento de buscar ayuda adicional. Los síntomas para tener en cuenta incluyen tristeza, irritabilidad, abstinencia, arrebatos, dolores de cabeza, fatiga, dudas o aislamiento.

Respondiendo a la tormenta

Cuando experimentamos una de estas tormentas, debemos recordar que son emociones humanas que requieren reconocimiento y acción, no vergüenza ni aislamiento. Cuando reconocemos nuestra tormenta y elegimos responder a ella en oración y de manera saludable, podemos pasar del pánico a la paz.

Jesus acknowledged the fear He felt regarding His crucifixion in Luke 22:42. As He prayed on the night before His arrest, He surrendered His feelings of worry to God and said, “Father, if you are willing, take this cup from me; yet not my will, but yours be done.”

Superar la tormenta

Utilizar las herramientas que Dios te ha dado puede ayudarte a superar tu tormenta de una manera que sirva de testimonio de su bondad. Dos de las más poderosas son la oración y la terapia. La oración fomenta la entrega, mientras que la terapia nos dota de autoconciencia. Juntas, forman resiliencia espiritual.

Cuando se combinan, encontramos conexión con Dios y con otros que pueden ayudarnos a caminar a través de nuestra tormenta, así como rendición de cuentas y caminos prácticos que nos transformarán de dentro hacia fuera para la gloria de Dios. Dios quiere que estemos completos, emocional y espiritualmente.

Para criar a nuestros hijos desde un lugar de plenitud, debemos prestar la atención adecuada a mantener nuestra salud mental, emocional y espiritual. Durante el resto de la semana, pregúntate: ¿qué cambio puedo hacer esta semana para estar más sano emocional y espiritualmente?