One of the most common parenting struggles is managing behavior. No matter a child’s age, behaviors are something through which every parent must guide their child. But before behaviors can be managed, they must be understood.
Comprender el comportamiento de un hijo no siempre es fácil, pero Dios recuerda a los padres una hermosa verdad en el Salmo 33:15, que dice: «Él hizo el corazón de ellos, así que entiende todo lo que hacen» (NTV). Aunque los padres no siempre lo entiendan, Dios sí, y si se lo piden, los ayudará a ver más allá del comportamiento de sus hijos y a comprender quiénes son en realidad.
God designed every human for connection – connection with Him and connection with others. This is at the very core of every man, woman, and child, and it is the very foundation of our Christian faith.
Para sentirse conectados, los hijos deben sentirse vistos, escuchados, comprendidos y valorados. Estas necesidades comienzan al nacer y deben ser satisfechas en todas las etapas de la vida.
Como padres, una de las formas más poderosas de comunicar la conexión con un niño es enviar tres mensajes poderosos: Te veo. Te escucho. Te entiendo.
Sin embargo, incluso en hogares llenos de conexión y cariño, habrá momentos en los que los hijos seguirán actuando de forma desafiante.
Children’s behaviors are rooted in the brain. The best way to think of the brain is to picture it as a two-story house. While on the upper floor of the house, a floor where children feel safe and connected, they experience emotional regulation. However, when they are pushed to the downstairs floor of their brain, into a state of stress, overwhelming emotion, or feelings of being unsafe, they begin to experience dysregulation. Symptoms of dysregulation are behaviors such as tantrums, defiance, meltdowns, and withdrawal.
Cuando los hijos cambian de la parte superior del cerebro a la parte inferior, necesitan que sus padres los ayuden a encontrar una rampa para subir.
Al igual que ocurre con las reparaciones de una casa, es necesario utilizar las herramientas adecuadas para cada trabajo. A continuación, expondremos algunas herramientas que los padres pueden utilizar para construir una R.A.M.P.A. y ayudar a sus hijos a volver a la planta superior del cerebro cuando se quedan atrapados en el nivel inferior.
Relacionar: Los niños se sienten más seguros cuando se sienten conectados. Estar físicamente presentes no significa que hay conexión. La conexión surge de la presencia emocional que hace que el niño se sienta comprendido. Algunas maneras de relacionarte intencionalmente con tu hijo son:
- Make eye contact with your child when talking with them– eyes equal ears to a child.
- Escucha antes de hablar. Escucha de verdad lo que quieren decir; los hijos no pueden escuchar hasta que se sientan escuchados, especialmente los más pequeños.
- Responde en vez de reaccionar.
- Comunica: Te veo. Te escucho. Te entiendo.
Asistir: Muchos padres dedican menos de 15 minutos al día a conversar a conciencia con sus hijos. La atención no tiene por qué tratarse de discusiones elaboradas, pero sí de momentos constantes de conexión ininterrumpida. Algunas maneras de demostrar que atienden a un niño son:
- Ofrecer tu presencia completa en pequeñas cantidades frecuentes.
- Hacer preguntas curiosas.
- Afirmar y mostrar tu agradecimiento cada día.
Modelar: Los hijos aprenden de lo que ven, tanto lo positivo como lo negativo. Mostrarles cómo gestionar las emociones los ayuda a aprender a reconocerlas y comprenderlas. Algunas maneras de servir de modelo a tus hijos son:
- Reflexionar y articular sus sentimientos ante ellos.
- Name the emotion together. Use phrases like, “You feel mad because…”
- Demostrar que entiendes lo que sienten y por qué antes de abordar el comportamiento que quieres corregir.
Perseguir: Así como Dios nos persigue con Su gracia, los padres deben perseguir el corazón de sus hijos, incluso cuando muestran comportamientos difíciles. El comportamiento de los hijos mejora cuando creen que sus padres los aman incondicionalmente. A continuación, se presentan maneras de perseguir el corazón de tus hijos más allá de sus conductas difíciles:
- Asegúrales que su valor no se basa en su rendimiento.
- Reforzar tu amor incondicional.
- Reformular el comportamiento a través del prisma de sus necesidades subyacentes.
Apoyar: El apoyo fortalece la confianza de los hijos y reduce los comportamientos de búsqueda de atención. Cuando los niños se sienten apoyados, sus corazones permanecen llenos y en un lugar de relajación y regulación emocional. Apoya a tus hijos de la siguiente manera:
- Ofrecer la oportunidad de tomar decisiones adecuadas para su edad a lo largo del día.
- Celebrar sus esfuerzos tanto como los resultados de sus esfuerzos.
- Guiaren vez de controlar.
- Letting them know that you’re on the journey with them, no matter what.
You don’t have to be a perfect parent to help your child manage his or her behaviors, you just have to be a connected parent. God created your child, and He knows their heart. Ask Him for guidance and lean on Him for wisdom and understanding – He understands them even better than you do. Remember, God is forming connection through you and will sustain you as you intentionally point your children to Jesus.
